El más grande volvió y el más grande sigue volviendo. Charly García continúa con su serie de tres shows en el Gran Rex, cada uno con un set list diferente, que repasa de forma arbitraria su vasta carrera.
El 11/11/11 fue el turno de El ángel vigía y así arrancó apenas pasadas las 21 (esta nueva versión de Charly incluye puntualidad) con la lista de temas prometida en el sobrio y elegante folleto del show. «Piano bar», «Canción de 2x3» o «Plateado sobre plateado» (dedicada a Gustavo Cerati porque “parece una canción de él”) fueron algunas de las piezas que se destacaron en la primera parte del, hasta el momento, prolijo show.
Charly mantuvo la banda que lo viene acompañando desde aquella vuelta en el 2009 que tuvo su punto cúlmine el día de su cumpleaños bajo la lluvia torrencial en el estadio de Vélez y que devino en su CD+DVD El concierto subacuático. Cambió a Hilda por Rosario Ortega (si bien cumplió, está claro que no es Hilda), agregó a Samalea (que se lució con el bandoneón, el vibraphone y algunos elementos de percusión) y a un trío de cuerdas comandado por Alejandro Terán (que le aportó a la banda la delicadeza que necesitan algunas canciones, casos «Eiti-Leda» o «Desarma y sangra»).
Después de la primera parte, hubo un intermedio en el que se proyectó una parte de El perro andaluz de Buñuel, mientras Graciela Borges recitaba frases de las canciones de Charly, frases que tan bien funcionan en cualquier contexto. También estuvo presente la voz de Juan Alberto Badía a lo largo de todo el show, leyendo frases de Say No More o el cuento que Charly escribió para Sinfonías para adolescentes.
La segunda parte pareció que iba a mantener la estructura propuesta pero comenzó a degenerarse por diversos motivos. Primero Juanse, invitado a tocar y cantar «La sal no sala», una canción que no estaba en los planes, ni siquiera en los demás conciertos. Después vino la advertencia de Charly que a las 11:11 iba a transmitir en directo a través de internet y, al ver que no llegaba a esa hora con el show pactado, comenzó a hacer tiempo incorporando canciones de las otras dos fechas: «Cerca de la revolución», «Me siento mucho mejor», «Instituciones» o «Canción de Alicia en el país» fueron algunas de las más celebradas, aunque suene extraño decir esto con García. Hace rato que sus canciones no distinguen entre hit o no hit, casi cualquier parte de su obra se transformó en “una que sepamos todos”, en un patrimonio invaluable de la cultura argentina.
También llegó Fito Páez como invitado e interpretó junto a Charly la ya mencionada «Desarma y sangra» y una versión furiosa de «No se va a llamar mi amor».
Los generosos bises (con Fito aún presente en el piano), en los que García “tomó prestadas” canciones de los otros dos shows, extendieron la noche hasta casi las tres horas de duración y el prócer del rock nacional se despidió con «No voy en tren» cerca de los primeros minutos del 12/11/11.
Esta serie de recitales lo muestran a Charly García en plena etapa de recuperación, y aunque sabemos que el proceso es largo, por el momento parece que está dando resultado, al menos para honrar su carrera que tanto se lo merece.






